Cómo recorrer Italia de sur a norte

Por Adriana Márquez

La tierra de la pizza, la pasta, el vino, las góndolas y los volcanes. El país con más obras maestras y más tesoros por metro cuadrado en el mundo. Sí, esto y tanto más es Italia. Caminarlo es un sueño para casi todos, hay que hacerlo al menos una vez en la vida por el  puro placer de perderse en sus encantos.

Y es que es tan hipnotizante que está en la lista de los países que reciben más turismo en el mundo. Sobretodo por su parte histórica y cultural. Aunque yo creo que la parte gastronómica es el aroma que termina de seducir a los viajeros. Comerse Italia, ¿Cómo no? Delicia.

Muchos se preguntan cómo llegar y qué hacer en cada sitio, bueno, hay planes de todo tipo. Uno decide hacia dónde ver. Yo contaré mi ruta, esta puede guiarte o ayudarte a armar la tuya.

Partamos desde llegar Roma ¿Por qué? Comprar vuelos hacia las capitales (de todo el mundo) casi siempre optimiza recursos, hay más opciones por ende más oferta de transportes y desde ahí puedes moverte a todas las partes del país como prefieras.

ROMA:

TREVI
Fontana de Trevi, Roma

Todos los caminos nos conducen a ti, Roma.

Desde el aeropuerto hacia el centro de la ciudad se puede tomar buses, taxis y trenes, depende de la hora a la que llegues y de cuánto quieras gastar. Yo lo hice en bus (7 euros solo ida, o 9 ida y vuelta, la opción más económica) hasta la estación central, muy cerca estaba mi hostel que elegí por la cercanía  a varios lugares históricos; el Coliseo Romano, la Fontana de Trevi, el Foro Romano y varias piazzas ( la de Venecia, España, Navona y la del Popolo). Me ubiqué al lado de todo lo imperdible. Siempre es bueno buscar un alojamiento cerca de los lugares que quieres visitar, así ahorras tiempo en movilidad, y también cuidas tu bolsillo.

Además de esto están: el Panteón de Agripa, museos capitolinos y galerías que podrás elegir a tu gusto. Eso sí, existe una parada obligatoria: la ciudad del Vaticano (aunque no seas religioso es un lugar muy interesante). Dentro de Italia se encuentra este estado independiente, que además de ser el país más pequeño del mundo, es el más seguro, la única nación que puede bloquear sus puertas por la noche. Tiene su propia moneda, sellos, ejército y compañías. La soberanía recae sobre el Papa. (El Vaticano junto a San Marino, otro pequeño país dentro de Italia, son los únicos países del mundo que tienen frontera con una sola nación).

NÁPOLES:

Desde Roma hacia Nápoles es aconsejable viajar en tren (si eres de los que disfruta del viaje, y no solo del destino) puedes deleitarte con paisajes y pueblitos (al igual que si vas en bus, aunque en tren es siempre más rápido). Por 12 euros en adelante ya tienes pasaje de ida, toma tres horas llegar. Si quieres pagar un poco más puedes hacerlo en una o dos horas. Una vez más depende de ti.

¿Qué hay en esta ciudad? La cuna de la pizza; aquí encuentras las mejores del mundo (aunque según la historia los soldados persas tenían un plato similar con pan plano, queso y dátiles). Nápoles es la capital italiana de la street food. El auténtico escenario de las calles ajetreadas y estrechas donde verás colgada ropa secándose en los balcones con el sistema de las canastas; todo al italian style de las películas. Ah, puede ser aún más cinematográfica; tiene castillos, botes y un puerto bellísimo frente al volcán Vesubio.

¿Más? Hay muchísimo movimiento. Motos, arte callejero y odas a Maradona en todas sus formas de expresión (en murales, calles, hostels, bares, tatuajes y estatuillas). Mercados, de frutas, ropa, antiguedades y flores, para inundarse de reliquias, colores y perfumes. Y cómo no pasar algunas noches en la Piazza San Domenico Marjorie donde comer y tomar unas copas en un ambiente un tanto caótico y cautivante, parte de la buena vida napolitana: la calle y la bohemia. No hay que olvidar que tiene detalles un poco extraños (los ascensores son pagados, funcionan con monedas de 10 centavos de euro; es prohibido comer frente a las iglesias, entre otras peculiaridades). Todo capta la atención.

Además la ciudad tiene en su poder una escultura de belleza y misterio: el Cristo Velado, una  delicada obra de arte hecha en mármol que aún desconcierta a muchos por el velo que lo cubre y da un aire de dramatismo que se muestra casi transparente. La leyenda dice que el alquimista Raimondo di Sangro enseñó al escultor Giussepe San Martino la calcificación de los tejidos en cristales, es decir, una transmutación alquímica.

Otro punto muy importante es que Nápoles es puerto y estación (punto clave) para trasladarse a islas de ensueño: Capri, Ischia, Sorrento y Procida, sin duda las más hermosas. También puedes desplazarte a la Costa Amalfitana. ¡Uf! Recorrer todo hasta desgastar los zapatos.

Aunque la gente napolitana es ¡otra cosa! Tan auténtica, amable y hospitalaria (como todo italiano), siempre te advertirán que tengas mucho cuidado con tus pertenencias y con otras personas. No hay porqué asustarse, esto no solo pasa aquí, uno debe cuidarse en todo lugar, aún más si viajas sola. Tu responsabilidad y amor hacia ti misma está en cómo te cuidas.

Este fue, junto a Venecia, uno de mis lugares mis favoritos de Italia. Ahora lo llamo con cariño: Nápoles, ¡Mucha vida!

capri
 Isla Capri

CAPRI:

Capri, la isla donde Ulises eludió el canto de las sirenas. El centro de la “dolce vita en los 60 y 70. Musa de artistas e intelectuales, y no en vano, es un tesoro del mar.

Llegar a Capri es muy sencillo, tomas un ferry  que te traslada desde Nápoles hacia el otro extremo, y listo, a disfrutar de una de las islas más lindas y elegantes del mundo (los ferrys más económicos van más lento, los rápidos cuestan un poco más). Es bueno siempre pedir sugerencias en los hoteles o hostels para saber qué línea y qué horario tomar en los  barcos (y transportes en general), los locales siempre aconsejan bien.

Aunque Capri es un lugar muy turístico, no pierde su encanto. Muchas personas van por recorrer la historia de sus callejones que se fusiona con la modernidad de las altas tiendas de moda, y varios restaurantes para todos los gustos  (yo siempre voto por un restaurante con un aura más local y por perderme en las partes que nos acercan mucho más a la realidad que a la fachada turística). De una forma u otra, ¡hay de todo, para todos!

Al llegar al puerto puedes decidir recorrer primero la isla, o tomar un tour en barco por alrededor de ella (dura aproximadamente dos horas) donde podrás ver sus bahías y cuevas. Usualmente todos estos tours hacen parada en la Grota Azurra (gruta azul), y aunque la visita dura pocos minutos, el poder observar ese azul profundo del mar iluminado por debajo de la cueva te deja sin palabras.

Para recorrer la isla puedes tomar un bus que te dejará en el centro de la ciudad, estos están parqueados cerca del puerto, o puedes subir en funicular. Arriba encontrarás la Torre del Reloj, la iglesia de San Stefano, cientos de tiendillas, restaurantes, y lo más lindo: podrás perderte por cada rincón. No importa cuánto tiempo te tomes, siempre encontrarás algo nuevo.

De los atardeceres creo que no hace falta ni hablar, ¡uf!

Si te quedas a dormir, disfruta de una noche de ensueño con la isla prendida de luces y un sutil aroma a mar; si retornas a Nápoles, no olvides que el último ferry sale a las 20h00, y que nuevamente, siempre nos quedará la Piazza San Domenico Marjorie, ¡salud!

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Verona

VERONA: 

Verona no es solo el escenario que eligió William Shakespeare para narrar la historia de amor y drama más famosa de todos los tiempos, Romeo y Julieta, Verona es mucho, mucho más. Aquí está uno de los coliseos mejor conservados del mundo, el coliseo Arena es una joya, sede del festival de Ópera al aire libre más grande del mundo. Además tiene los balcones más lindos que he visto en toda Italia, y arte por doquier.

La estación de trenes y buses queda a pocas cuadras de la plaza donde empiezan los principales lugares para conocer de Verona, así que si te gusta caminar no dudes en hacerlo, es muy cerca, y siempre es lindo andar por todas las calles que puedas.

Llegarás a la Plaza Brà y la Porta Nova, y por supuesto el coliseo, que vale la pena recalcar que fue un antiguo anfiteatro de la época romana, siempre dedicado a las artes, las ferias, los circos, los bailes y más. Más adelante encontrarás el Palacio Barbieri, el “Liston”, la Plaza de las Hierbas, la Torre de los Lamberti y el Palacio de la Razón entre muchos más.

Hoy hablaré un poco más sobre lugares peculiares, pues sobre la mayoría de los sitios descritos, te contarán en la propia ciudad ya que existe  mucho más información para el turista. No descartes visitar: El monumento a Dante Alighieri, autor de la Divina Comedia. Dante fue exiliado de su ciudad natal (Florencia) y vivió mucho tiempo en Verona, así que este monumento es un debido homenaje a su arte. También está el Arco de la Costa que conecta el Palacio Comunal con la Casa de los Jueces, de el cuelga un hueso, una costilla. La leyenda dice que es la costilla del diablo, pero la realidad es que es un hueso de ballena. Es muy lindo e interesante caminarlo y empaparse de la arquitectura de su alrededor. Por último no hay como descartar visitar la Casa de Julieta, pues representa un collage de deseos de personas de todo el planeta que plasman sus sentimientos en notitas de papel, goma de mascar o candados que “sellan el amor”. Normalmente hacen fila para tener la foto postal tocando a Julieta, pues se dice que si lo haces encontrarás el amor y regresarás a Verona. Aunque no seas supersticioso, seguramente siempre querrás visitar este sitio por su significado y sin duda querrás volver a la ciudad. Y aunque no te guste estar rodeado de turistas, hay lugares en los cuales, no importa nada, siempre será un placer verlos.

Ver el atardecer desde el coliseo es un banquete color rosa. La ciudad va adquiriendo poco a poco matices rosáceos en sus piedras y mármoles, mientras las nubes se tornan del mismo color. Magia para terminar el día.

Hay que tomar en cuenta que el norte de Italia es menos económico que el sur, por lo tanto considera los lugares en los cuáles te quedarás y trata de optimizar tu tiempo lo mejor que puedas.

venecia 2
Venecia

VENECIA:

¡Cómo no! Venecia (…suspiros al aire)

La llamada “Reina del mar Adriático”. La ciudad de los centenares de canales, puentes, góndolas y algunas de las calles más estrechas del mundo, con un aire singular en cada una de ellas. Es totalmente peatonal, están prohibidos los autos, las motos, los buses e incluso las bicicletas (la única forma de moverse es a pie, en góndolas, vaporettos o botes). Es romántica, sí, pero es preciosísimo también recorrerla sola, así que no la piensen como un lugar específicamente romántico, pues históricamente sorprende mucho más.

Además si eres fotógrafo aquí sucede un fenómeno peculiar, el Acqua Alta. Muchos habrán visto fotografías de la Piazza San Marcos con el reflejo del agua como espejo, pues este es uno de los llamativos, que suele ocurrir en otoño e invierno (especialmente desde noviembre hasta diciembre), sin duda llama a muchos. Se la ve ve y se la siente especial. Entra en la lista de ciudades para recorrer también en invierno, tiene ese “nosequé” que te llama.

Y por supuesto visitarla en Carnaval. El Carnaval de Venecia, es uno de los más emblemáticos del mundo. Puro misticismo, elegancia y color. Lleno de máscaras y monigotes con los cuales la gente de disfraza y se prende la glamourosa fiesta. La idea de los disfraces lleva más historia de la que se cree pues a través de las máscaras se escondía la identidad, omitiendo las divisiones sociales, religiosas y demás, de esta manera las personas se mezclaban unas con otras para disfrutar de la celebración. Todos por igual, todos siendo iguales.

Venecia además es el tesoro de los puentes y el agua. Tiene 120 islas que están conectadas por 112 puentes, entre ríos y canales. Aquí se encuentran los iconos de Italia: las góndolas y sus gondoleros navegándolas alrededor de las islas. Podrás notar que todas las góndolas son negras, y no es coincidencia, en 1633 se aprobó el decreto que imponía que todas tengan el mismo color para evitar la distinción que había en su decoración y así evitar el clasismo. No cualquiera puede navegarlas, el oficio de gondolero, que antes se pasaba exclusivamente de padre a hijo, ahora es una profesión, además en esta escuela y en el aprendizaje son bastante estrictos y selectivos.

Venecia está rodeada por la nueva Venecia, y más islas. Por último, no te preocupes por las veces que te confundas de dónde estás, piérdete con gusto (aquí Googlemaps no tiene claridad) así que disfruta del regresar una y otra vez por las mismas  u otras callejuelas, que sin duda es un verdadero placer.

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